Descripción
El origen de un vino tinto extremeño de Tierra de Barros
En Tierra de Barros, la vid forma parte del paisaje extremeño y de una tradición agrícola profundamente arraigada. De sus viñedos nace este vino tinto extremeño elaborado con Tempranillo, una variedad que encuentra en esta tierra las condiciones necesarias para desarrollar vinos de carácter.
Las uvas proceden de viñedos viejos cultivados en vaso y en secano. Son formas de cultivo vinculadas a una viticultura tradicional, donde la planta y el terreno mantienen una relación directa. El resultado es un vino que conserva la expresión de la fruta y, al mismo tiempo, ofrece una estructura adecuada para acompañar una mesa gastronómica.
El equilibrio entre fruta y madera
Una de las claves de este vino es su paso por barricas de roble francés y americano durante un mínimo de cuatro meses. La madera no busca ocultar la personalidad de la uva, sino acompañarla y aportar nuevas capas aromáticas y gustativas.
El resultado es un tinto roble en el que la fruta continúa teniendo protagonismo, mientras aparecen matices derivados de su crianza. Esta combinación hace que sea un vino estructurado pero accesible, con suficiente intensidad para acompañar productos de sabores marcados.
Notas de cata y características
En nariz muestra una marcada expresión frutal acompañada de notas de toffee, crema y sutiles recuerdos torrefactos procedentes de su paso por madera.
En boca presenta estructura y potencia, con un recorrido largo y una sensación equilibrada. La fruta y los matices de crianza aparecen integrados, ofreciendo un perfil con personalidad sin resultar excesivamente pesado.
Es un vino pensado para quienes disfrutan de tintos con presencia y de los matices que aporta una crianza en roble.
Cómo disfrutarlo
Es un compañero natural de la gastronomía extremeña. Funciona especialmente bien junto a jamón y otros productos ibéricos, carnes, aves, pescados grasos y quesos de intensidad media o alta.
En una cesta gourmet encuentra además un maridaje especialmente interesante con productos como la Torta del Casar. La estructura del vino permite acompañar la intensidad del queso y crear un contraste muy gastronómico.
El carácter de una tierra llevado a la copa
Este vino representa una forma de entender Extremadura desde uno de sus productos agrícolas más tradicionales: la uva. Viñedos viejos, cultivo de secano, Tempranillo y una crianza cuidadosamente medida se encuentran en una botella pensada para disfrutar alrededor de una buena mesa.
Este carácter se ha traducido este año en la Espiga de Oro y una medalla de oro en el concurso Vinespaña, un aval externo que confirma el buen hacer detrás de cada añada.
Por eso encaja especialmente bien en una selección gourmet. No es simplemente un vino para acompañar una comida: es una pequeña muestra del carácter de Tierra de Barros y de la tradición vitivinícola extremeña.





