Descripción
El origen de un vino blanco extremeño con identidad
En el corazón de Tierra de Barros, una de las grandes zonas vitivinícolas de Extremadura, la vid forma parte del paisaje desde hace generaciones. Entre sus tierras nace este vino blanco extremeño elaborado con uva Pardina, una variedad autóctona vinculada a la tradición vitivinícola de la región.
La Pardina tiene algo especial: pertenece a esas variedades que cuentan una parte de la historia agrícola de Extremadura. Cultivada en viñedos viejos y de secano, encuentra en esta comarca un entorno donde expresar su carácter. El resultado es un blanco que habla de su origen sin necesidad de artificios.
Cómo se hace y qué lo distingue
La elaboración parte de uva Pardina seleccionada y continúa con una fermentación controlada en depósitos de acero inoxidable. El proceso busca preservar la expresión natural de la variedad y mantener su perfil fresco y aromático.
Frente a elaboraciones más neutras, aquí la protagonista es la propia uva. Su carácter autóctono aporta personalidad al vino y permite descubrir una faceta diferente de la viticultura extremeña. La combinación de viñedos viejos, cultivo de secano y una elaboración cuidada da como resultado un vino equilibrado y fácil de disfrutar.
Notas de cata y características
A la vista presenta un aspecto limpio y luminoso. En nariz aparecen recuerdos de fruta blanca, con notas que recuerdan a pera, melón y plátano, acompañadas por delicados matices florales.
En boca destaca por su frescura y fluidez. Aparecen recuerdos de manzana verde, pera y cítricos, junto con un ligero matiz de hinojo que aporta personalidad. Es un vino equilibrado, fresco y expresivo, pensado para disfrutarlo sin prisas.
Cómo disfrutarlo
La mejor forma de descubrir este vino blanco Pardina es servirlo fresco. Funciona especialmente bien como aperitivo y junto a pescados blancos, mariscos, tapas, entrantes y platos ligeros.
También resulta una elección muy apropiada para una cesta gourmet de Navidad. Su perfil fresco aporta equilibrio frente a productos de mayor intensidad, como quesos, conservas o determinados embutidos.
Un pequeño homenaje a la tierra extremeña
Incorporar este vino a una selección gourmet significa llevar a la mesa una variedad autóctona y una parte del paisaje de Tierra de Barros. Es el tipo de producto que permite descubrir Extremadura a través de sus sabores.
Una botella sencilla en apariencia, pero con una historia detrás: la de una variedad tradicional, unos viñedos ligados a la tierra y una forma de entender el vino desde el origen.





